EL EMPLEO PRECARIO ES LA FUENTE PRINCIPAL DE LA POBREZA EN CHILE

Para los empresarios el trabajo humano paso a ser un capital, “recurso humano” o “capital humano” lo llaman, y es el principal factor da ajuste o ahorro a la hora de pensar en las utilidades, sea por la vía de ahorrar en su seguridad o disminuir los “costos salariales” rebajando el medio de subsistencia de sus trabajadores. Este es el moderno trabajo precario. 

 

El moderno trabajo precario

En décadas pasadas se asimilaba el trabajo precario a formas de trabajo informal o subempleo, en pequeñas unidades productivas o por cuenta propia, vale decir personas que no están en la formalidad de la empresa o la protección de la legislación laboral y por tanto sufren el riesgo y no cuentan con capacidad para protegerse individual o colectivamente.

Es a esta realidad a la cual se refirió 18 años atrás el economista argentino Marcelo Sánchez[1] cuando afirma: “No parecen adecuadas para el caso de América Latina las aproximaciones que analizan las transformaciones ocurridas en el mercado del trabajo en términos de una dualización entre trabajadores estables del núcleo “duro” y trabajadores periféricos. Más bien, se asiste a un proceso de desestabilización general del empleo, que afecta en diversos grados a la mayor parte de los trabajadores y que pone en entredicho el concepto mismo del empleo típico o normal”.

Sin duda el trabajo periférico e informal sigue existiendo en nuestro país y en América Latina llegó hace dos o tres a casi un 60% del empleo, en nuestro país se estima que está por debajo del 30%. Ese es sin duda el trabajo más precario, pero tiene razón Sánchez cuando hace alusión a la precarización del trabajo formal y Chile es un ejemplo de ello.


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